GROPIUS HOUSE. La Bauhaus y el sueño Americano

Gropius House surrounding

Walter Gropius |

Lincoln, USA [1938]

 

Del mismo modo que es inevitable hablar de arquitectura moderna y no mencionar la Bauhaus, también lo es que no aparezca el nombre de Walter Gropius. Ya lo vimos en el revolucionario barrio Weissenhof de Sttutgart, pero allí sus viviendas no sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial.

Así, aunque su obras mas famosas se encuentren en Alemania, no ha sido hasta llegar a Estados Unidos cuando he podido visitar en profundidad uno de sus edificios, la Gropius House.


Imagen 360º

Aprovechando una escapada a Boston hicimos una excursión a Lincoln, Massachusetts, donde Gropius decidió establecerse en 1937. Bueno, en realidad no fue algo que buscara el arquitecto y su familia, sino una excelente oportunidad que no pudieron rechazar.


Gropius House main entrance


Nacimiento de la Bauhaus y su temprano cierre

Para conocer su historia tenemos que remontarnos a los años posteriores a la primera guerra mundial. Walter Gropius acababa de fundar la famosa escuela de diseño alemana Bauhaus, que más tarde revolucionaría el mundo de las artes plásticas. En ella se defendía un diseño industrializado y la producción en serie, prescindiendo de todo ornamento que no fuera necesario: “La forma sigue a la función”, era su lema. Así se pretendía abaratar costes tanto en el proceso de diseño como en el de construcción, algo muy necesario en años de postguerra.


Bauhaus design in USA


Sin embargo, este austero y revolucionario estilo era completamente opuesto al nacionalismo de Hitler, quien cerró la Bauhaus en 1933. En ese momento muchos seguidores de la escuela tuvieron que irse de Alemania, y fue entonces cuando Walter Gropius se mudó a Londres. Allí estableció su estudio, pero corría el año 1937 y Europa ya se preparaba para la Segunda Guerra Mundial.


Gropius House garden


Walter Gropius y el sueño Americano

Gropius buscaba un lugar seguro para establecerse con su familia, y fue entonces cuando recibió la llamada de la Universidad de Harvard. No sólo le invitaban a impartir clases de Arquitectura en la prestigiosa escuela, sino que también le daban la oportunidad de empezar una nueva vida en los Estados Unidos.

Ese mismo año, el arquitecto y su familia llegaban a Cambridge, Massachusetts. Como no tenían recursos para construir su nueva casa, se instalaron en una de la histórica región New England. Ya podéis imaginar el horror de Gropius cuando vio sus muebles de diseño Bauhaus en una casa de estilo Colonial. Por ello fue un gran alivio cuando apareció Helen Storrow, una millonaria amante de las artes que cuando oyó hablar de la situación de Gropius decidió ayudarle: le cedió una parcela y financió la construcción de su nuevo hogar.


Gropius House living room


El estilo Bauhaus llega a Estados Unidos

El vecindario no recibió con mucho agrado el moderno estilo de la Gropius House, ya que poco tenía que ver con el carácter clásico tan marcado del barrio. Muchos vecinos confiaban en que las primeras nevadas acabarían con la casa, pensando que los techos planos no soportarían el peso.

Sin embargo, Gropius tuvo muy en cuenta el entorno y su frío clima, por el cual estaba bastante preocupado. Quería encontrar la ubicación ideal para la vivienda, y que ésta se adaptara completamente al lugar. Por ello dedicó un tiempo a estudiar tanto la arquitectura tradicional de la zona como su propia parcela, y finalmente colocó la vivienda en el punto más alto del solar.


Imagen 360º

Recorrido por la Gropius House

Aquí es donde empieza nuestra visita. Sin planearlo llegamos demasiado pronto, cuando la vivienda aún estaba cerrada. Pude recorrer sus jardines y explorar sus fachadas tanto como quise, sentarme a disfrutar del paisaje y mirar su interior a través de las ventanas. Ni siquiera el frío hizo que quisiera irme o dejar de hacer fotos, aunque mis dedos no estuvieran de acuerdo.

La casa sigue las directrices de diseño de la Bauhaus: una forma simple, con techos planos y ventanas horizontales, de planta libre y con un uso masivo de vidrio y elementos industriales. Sin embargo, ésta responde al lugar empleando materiales tradicionales de la zona: fachadas de madera pintada de blanco, un porche de entrada resguardado para protegerse del clima, la chimenea de ladrillo, muros de contención, y hasta piedra del lugar para la cimentación.


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La puerta de entrada a la casa ya denota lo que luego sigue en el interior: un mundo de diseño industrial. Gropius optó por apliques y elementos constructivos ya diseñados para abaratar costes. Entre ellos están los pomos de las puertas, la mirilla de la entrada o los bloques de vidrio, todos sacados de catálogos comerciales.


industrial-bauhaus


Gropius dio mucha importancia al uso que tendría la casa, ya que no solo sería su hogar sino que también lo utilizaría como despacho propio. Para ello eligió materiales funcionales. Un ejemplo es el pavimento de corcho para absorber el ruido, impidiendo así que las visitas de clientes y estudiantes afectaran a la vida familiar.


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La primera sensación al entrar a la Gropius House es de estar en una vivienda habitada, ya que cuando la familia donó la casa también dejó todas sus pertenencias. Gracias a ello hoy podemos disfrutar no solo del maravilloso mobiliario diseñado por Marcel Breuer, sino que también podemos ver el refinado gusto de Ise, la señora Gropius, para la moda y el arte.

Es un placer pasear por todas las estancias e ir descubriendo cada detalle, pero tengo que destacar la zona de la casa dedicada a Ati, su hija, ya que su historia me pareció muy divertida.


marcel-breuer-chair


Ati no quería mudarse a Estados Unidos, así que sus padres le dijeron que podría pedir lo que quisiera para su nueva habitación. Ella, a sus escasos 12 años de edad, lo tuvo muy claro: un suelo de arena de playa, donde poder jugar; un cielo estrellado, bajo el que poder dormir; y su propia entrada a la casa, para que sus padres no pudieran controlarla.

Como a la primera petición se negaron en rotundo (totalmente comprensible…), Gropius tuvo que buscar la manera de satisfacer las otras dos. Por ello apareció una agradable terraza en la zona oeste de la casa, a la cual se podía acceder tanto desde la habitación de Ati como por una escalera de caracol ubicada en la fachada principal.


Gropius House terrace view


La joven podría dormir bajo las estrellas en la terraza, mientras que la escalera de caracol le permitiría entrar y salir de su habitación sin tener que dar ningún tipo de explicación.

El sueño de cualquier adolescente, ¿no créeis? Sin embargo, Ati no contempló que su escalera privada estaba justo delante del despacho que sus padres compartían, quienes controlaban así sus idas y venidas.


walter-gropius-office-ise


Aún después del éxito de Gropius en Estados Unidos, el arquitecto nunca quiso mudarse a otra vivienda que fuera mas grande o lujosa. Aseguraba que en la Gropius House ya tenían todo lo que necesitaban. Unas vistas maravillosas, una luz perfecta gracias a la estudiada vegetación, soluciones energéticas y comodidades que eran muy avanzadas para su época, y una distribución ideal para su doble función, la de estudio y vivienda.

No olvidemos que tan sólo contó con un apretado presupuesto para llevar a cabo su proyecto, pero a la vista está que aún así el resultado acabó siendo un perfecto modelo a seguir.


Gropius bedroom and dresser


Fijaos a continuación en la pequeña mesa de comedor. Aparte de su interesante y dramática iluminación -con un solo foco que apunta directamente al centro de la mesa-, en ésta tan sólo caben 4 comensales.
La razón es porque al arquitecto le incomodaba que durante la comida se mantuvieran conversaciones paralelas.

Gropius era una persona muy reservada y modesta. Un ejemplo de ello es que llamó The Architects Collaborative [Colaboración de Arquitectos] a la firma de arquitectura que fundó en Estados Unidos, aunque él ya fuera reconocido.


Mobiliario comedor Gropius House


La Gropius House como icono en América

La casa se convirtió en un lugar de peregrinaje en América para arquitectos y estudiantes que querían aprender el revolucionario estilo de la Bauhaus. Para ello, Ise se encargaba de ofrecer visitas guiadas.

Hubiera sido estupendo poder estar en una de esas visitas, aunque os aseguro que la nuestra no pudo ser más agradable. Las divertidas historias de nuestra guía y su profundo amor por la casa hicieron que nuestro recorrido fuera especial y realmente interesante.


Helena Ariza en la Gropius House


No puedo más que animaros a que si tenéis la oportunidad, no dudéis en acercaros a una de las casas que cambió la manera de concebir el diseño en Estados Unidos. Personajes de la talla de Alexander Calder, Joan Miró, e incluso Frank Lloyd Wright ya pasaron por sus estancias como visitantes.
Además de disfrutar de la Gropius House, podréis encontrar también otros ejemplos de arquitectura moderna a pocos metros, como una vivienda de Marcel Breuer.

Para acabar, si os interesa la zona de New England os recomiendo que visitéis Historic New England. Aquí no solo podréis encontrar información de exposiciones, tours y propiedades históricas en la zona, sino que también podréis leer una fabulosa y detallada descripción de la Gropius House y su historia.

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