TEATRO LA MASSA. La bombonera de Rafael Guastavino

Teatre La Massa

Rafael Guastavino |

Vilassar de Dalt, España [1881]

 

Si bien es cierto que la ciudad de Barcelona tiene teatros maravillosos, es necesario hacer una pequeña escapada para visitar uno de los más emocionantes que he visto nunca. Se trata del Teatro La Massa, situado en la pequeña localidad de Vilassar de Dalt.

Aún estando a escasos 30 minutos de mi ciudad, no fue hasta que me mudé a Estados Unidos cuando descubrí esta pequeña joya. Incomprensible, verdad? Pues ello se debe a la fascinante historia de su autor, Rafael Guastavino, un desconocido arquitecto valenciano que cambió el aspecto de Nueva York.

Dicho esto, podría haber elegido uno de los muchos edificios que Guastavino construyó en Estados Unidos para presentar a este arquitecto. Entre ellos podemos encontrar la Biblioteca Pública de Boston, la catedral de Saint John the Divine o la espectacular estación Grand Central en Nueva York, que seguro muchos conoceréis. Sin embargo, he preferido decantarme por sus inicios, así que conozcamos un poco al arquitecto antes de centrarnos en su teatro.


Teatro La Massa


¿Quién fue el arquitecto Rafael Guastavino?

Rafael Guastavino nació en Valencia en 1842, y se mudó a Barcelona para estudiar en la Escola Especial de Mestres d’Obres en 1861. Aquí es donde aprendió la técnica de la volta catalana, que marcaría el resto de su carrera.

En 1881 el arquitecto emigró a Estados Unidos por motivos personales. Se estableció en Nueva York y empezó una nueva etapa aprovechando lo que había aprendido en Barcelona.
Patentó el sistema constructivo de la volta catalana como Guastavino System, con el que llegó a dar forma a más de 1000 edificios. El hecho de que “su sistema” era económico y resistente al fuego hizo que los arquitectos locales, aún afectados por incendios como el de Chicago en 1871, optaran por incluirlo en sus proyectos.

Fue así como acabó fundando su empresa en Estados Unidos, la Guastavino Fireproof Construction Company, cuya obra aún se puede ver hoy en muchos edificios emblemáticos de la Gran Manzana.

Rafael Guastavino consiguió tener una exitosa carrera en Estados Unidos hasta el fin de sus días, en 1908. Tal fue su popularidad, que el día de su muerte el diario New York Times publicó: “Ha muerto el Arquitecto de Nueva York“.

Ahora bien, puede que algunos os estéis preguntando qué es exactamente la volta catalana, y cómo se las ingenió el arquitecto para acabar formando parte de la historia de esta gran ciudad.


Teatro La Massa


La volta catalana como sistema construcivo

La volta catalana es una técnica constructiva tradicional empleada por los maestros de obra catalanes desde el siglo XVII. Se trata de un tipo de bóveda tabicada para cubrir espacios, usando tan solo ladrillos colocados por su parte plana y unidos con yeso. Una de las grandes ventajas de este sistema es que se sostiene por sí mismo, así que no requiere andamios o soportes durante la construcción. Esto significaba una reducción considerable en los costes.

Rafael Guastavino supo ver las posibilidades de este sistema constructivo, y en 1868 lo aplicó por primera vez en la fábrica Batlló de Barcelona. Sin embargo, el arquitecto buscaba cubrir espacios mucho más grandes de los que la técnica tradicional permitía, así que tuvo que introducir algunos cambios.

Guastavino modernizó la técnica de la volta catalana sustituyendo el yeso por cementos del tipo Portland. Así es como consiguió una mayor resistencia de la bóveda para cubrir grandes luces. 


Volta Catalana Teatro La Massa


La última volta catalana que construyó Guastavino antes de emigrar a los Estados Unidos tuvo lugar en un pequeño edificio a las afueras de Barcelona. Se trata de nuestra visita de hoy, el Teatro La Massa, donde podremos contemplar un delicado ejemplo de bóveda tabicada. El arquitecto nunca lo llegó a ver acabado, pero nosotros tenemos la gran suerte hoy de poder disfrutarlo como el primer día.

Una visita inolvidable al teatro La Massa

Y ahora que ya hemos entrado en contexto, por fin llegamos al Teatro La Massa. Puede que no sea uno de los edificios más famosos que he visto, pero os aseguro que fue una de las visitas más especiales que he realizado.

Hasta el momento, siempre que había visitado un teatro había entrado por la zona del público, pero esta vez fue diferente. Con todas las luces aún apagadas, y accediendo al interior por la caja de escena, me planté en el centro del escenario. Fue entonces, con la mirada perdida en la oscuridad, cuando el teatro se iluminó y apareció frente a mi. Nunca antes había podido disfrutar de una momento así yo sola, y muchos menos cuando la imagen era tan espectacular como esta.


Imagen 360º

Esta inolvidable experiencia se la debo a la persona que hoy está a cargo del Teatro La Massa, quien resultó ser un guía excepcional. No sólo me permitió recorrer el teatro y disfrutar de su arquitectura, sino que también me explicó muchísimas cosas interesantes del edificio.

Empecemos por su historia, que se remonta a finales de 1880, cuando un grupo de doce personas crearon la Sociedad del Teatro de Vilassar y encargaron a Rafael Guastavino la construcción de un nuevo teatro para la ciudad. Aunque parezca increíble, las obras se llevaron a cabo en tan solo cuatro meses y con un presupuesto muy bajo. El 13 de marzo de 1881 tuvo lugar la función inaugural.


Teatro La Massa


El edificio tiene una planta muy sencilla, combinando un circulo para el patio de butacas con el rectángulo de la caja escénica. Lo más interesante llega al levantar la mirada, donde una gran cúpula rebajada cubre toda la sala dejando un óculo de luz en el punto central. Rodeando este espectacular espacio, se encuentra un sistema de bóvedas radiales apoyadas sobre vigas metálicas, las cuales sostienen la bóveda y dan lugar a los palcos. La estructura se completa con dos series de columnas de fundición que sostienen las vigas metálicas, y que a más de uno le habrán dado la lata durante la función.

Esta era la primera vez que Guastavino utilizaba la volta catalana para cubrir un gran espacio, y viendo el resultado podemos decir que fue todo un éxito. Más de 130 años después, la cúpula del Teatro La Massa sigue teniendo la misma función estructural que el primer día y sin grandes grietas que la comprometan.

Si bien esto es cierto, también hay que decir que el teatro ha sufrido algunos cambios durante su historia. Algunas fotos de los años 80 muestran cómo la cúpula estuvo cubierta con un sistema de lamas metálicas durante un tiempo. Éstas se instalaron para disminuir los problemas acústicos que el techo curvo provocaba, pero por suerte hoy solo podemos recordarlas en fotografías antiguas.


Imagen propiedad del Teatro La Massa


Tras fallar unas obras de restauración que se emprendieron en 1988, el teatro se dejó de utilizar y estuvo abandonado durante más de 10 años. No fue hasta 1999 cuando comenzó la restauración integral del edificio para devolverlo a su estado original, de la mano de los arquitectos Ignasi de Solà-Morales, Lluís Dilmé y Xavier Fabré.

Una de las cosas que más llama la atención de esta intervención es la espectacular lámpara que se sitúa en el centro de la sala principal. No olvidemos que la restauración también debía solucionar otros problemas del teatro, como la entrada de luz natural no controlada o su mala acústica. Por ello se tapó el óculo central, y se situó una estructura circular con madera a modo de lámpara para absorber la reverberación de la cúpula. El resultado permite seguir disfrutando de la espectacular bóveda, mientras que también alberga los equipos necesarios de iluminación.


Bóveda Teatro La Massa


Paseo por las alturas del Teatro La Massa

Antes de acabar mi visita, tuve la gran suerte de poder ver la bóveda y sus ladrillos de cerca. Para ello tuvimos que subir a la cubierta del teatro, ya que el acceso a la gran lámpara central se hace desde el exterior y a través del antiguo óculo hoy tapado.

Durante la restauración se instaló una cubierta metálica sobre la cúpula para evitar humedades en el interior. Sobre ella, una pequeña escalera metálica es la que lleva hasta el centro para poder acceder de nuevo al teatro.


Cubierta Teatro La Massa


Una vez dentro de la gran lámpara central no sólo pude disfrutar de la maravillosa bóveda a escasos centímetros de mi mano, sino que también pude ver todo el teatro desde un punto de vista muy poco habitual. A continuación tenéis una imagen del patio de butacas que pude tomar entre focos y cables, visto a través del agujero central de la gran estructura.


Teatro La Massa


Bien Cultural de Interés Nacional desde 2014

Hoy en dia, el Teatre La Massa sigue siendo un centro social y cultural de excepción para el municipio de Vilassar de Dalt, que tiene menos de 9000 habitantes. Gracias a patrocinadores y amantes de la música, el pequeño teatro cuenta con una temporada de música clásica que nada tiene q envidiar a otros grandes auditorios.

Os recomiendo que consultéis su programación en la web del Teatro La Massa. Me parece una manera inmejorable de visitar el edificio y a la vez disfrutar de un evento cultural.

Para acabar, como es posible que os hayáis quedado con ganas de conocer un poquito mejor la historia de Rafael Guastavino y sus proezas en Estados Unidos, a continuación tenéis un fabuloso documental del arquitecto. Además de ver muchos de los lugares que debéis visitar cuando viajéis a Estados Unidos, también podréis ver el Teatro la Massa sobre el minuto 15.

Aún así, espero que acabéis visitando el teatro tan pronto tengáis ocasión. Yo os aseguro que la próxima vez que vuelva a mi ciudad, no me pienso perder la función programada para esos días.



Gracias a Raúl Solsona por su paciencia y amabilidad. Sin él mi visita nunca hubiera sido tan agradable e interesante, y sin duda hoy no estaría escribiendo estas líneas.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.