Steven Holl esculpe su nueva biblioteca en Nueva York

Hunters Point Community Library Steven Holl


Si en el último post os hablaba de una vivienda concebida como pieza de arte -la Casa Rietveld-, el edificio que os traigo a continuación no se queda atrás. Me refiero a la biblioteca Hunters Point del conocido arquitecto Steven Holl, que se planta en la orilla del East River como si de una escultura se tratara. 

Vayamos de visita de obra

Por primera vez os muestro un edificio que se encuentra en construcción. No he querido arriesgarme a que los avances de la obra acaben atenuando la fuerza de la fachada de hormigón, que ahora se muestra como un simple bloque de piedra tallado.
Espero que no pierda ese encanto al instalar las ventanas y el revestimiento final, ya que aún puede cambiar mucho el aspecto del edificio.

Conversaciones con Steven Holl

Hace unos meses tuve la suerte de escuchar al mismo Steven Holl en persona hablando de su biblioteca. Fue gracias a un ciclo de conversaciones del museo Noguchi, cuyo vídeo podéis ver aquí.

Aparte de comentar las dificultades del proyecto y otros temas, como los eternos retrasos de la obra, también nos explicó algunos detalles curiosos. ¿Imagináis toda la fachada envuelta en plástico de burbujas para embalar? Pues esa era la idea que tenía Steven Holl para dar textura al hormigón, pero que no se pudo llevar a cabo por temas de presupuesto.

Fue un acierto el lugar que eligieron para hablar sobre el proyecto, ya que la biblioteca Hunters Point bien podría pasar por una de las esculturas de Isamu Noguchi.

¿Cuando veremos el interior de la biblioteca Hunters Point?

No puedo contar mucho de su interior, pero os puedo asegurar que las vistas serán espectaculares. Las enormes perforaciones de la fachada enmarcarán el célebre skyline de Manhattan, que será el gran protagonista desde el interior.

Parece que no podremos comprobarlo hasta principios de 2018, cuando la biblioteca Hunters Point abrirá por fin sus puertas. Os aseguro que no tardaré mucho en visitarla. Sólo espero que para entonces no haya perdido ese aspecto de caverna tan interesante que le confiere la fachada.

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