La Casa Rietveld Schröder y el movimiento De Stijl

Rietveld Schröder House


¿Una escultura para habitar o una casa concebida como pieza de arte? Gerrit Rietveld llevo a cabo un proyecto experimental en 1924, que acabó siendo mucho más que una simple vivienda. Se trata de la Casa Rietveld Schröder, un icono del movimiento artístico holandés De Stijl.

El movimiento artístico que revolucionó las artes plásticas

El movimiento De Stijl, también conocido como Neoplasticismo, nació en 1917. Se caracterizaba por buscar la abstracción más pura del arte, reduciendo los elementos a formas y colores básicos.

Piet Mondrian fue uno de los integrantes del grupo De Stijl, que seguro os resultará familiar. Tan sólo utilizando el blanco, el negro y los colores primarios, Mondrian simplificaba sus composiciones visuales a elementos verticales y horizontales, para crear un universo de relaciones puras y ordenadas.

La Casa Rietveld Schröder como icono del movimiento De Stijl

La Casa Rietveld Schröder es el único edificio que cumple todos los principios de la arquitectura neoplástica. Sus fachadas, que huyen de cualquier tipo de simetría u orden establecido, materializan este juego de formas puras y colores básicos. Los balcones se convierten en planos, que se deslizan y superponen con líneas de colores primarios, formando un collage.

El interior de la vivienda es aún más sorprendente si cabe, y la señora Truss Schröder tuvo mucho que ver en ello. Aquí viviría junto a sus tres hijos, así que se implicó completamente en el proceso de diseño de la casa. Ella quería un espacio abierto, sin paredes, que permitiera usar la casa según sus necesidades, y el resultado fue todo un éxito.

Versatilidad en una casa sin precedentes

Una amplia estancia bañada de luz natural hace de sala de estar en la primera planta, donde planos y colores primarios dan forma al espacio. Lo más divertido fue cuando nuestro guía empezó a desmontar toda la sala. Con un sistema de paneles deslizantes y giratorios, y moviendo piezas que parecían fijas, el espacio dio lugar a tres habitaciones privadas y un salón. Me pareció magnífico como cada detalle estaba pensado para cumplir su estricta función, aunque a simple vista pareciera decorativo.

No puedo dejar de destacar una de las piezas del mobiliario de la sala, y es que la silla Rietveld es otro de los máximos representantes del movimiento De Stijl. Por todo esto y mucho más, mi visita a la Casa Rietveld Schröder es una de las que recuerdo con especial cariño durante nuestro viaje por Bélgica y Holanda. Si tenéis pensado visitar Utrecht, no dudéis en acercaros a este hito de la arquitectura moderna.

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