La Maison Blanche, la primera obra de Le Corbusier

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Maison Blanche Le Corbusier


Con tan solo 25 años, Le Corbusier diseñó su primera casa en solitario, La Maison Blanche. También conocida como la villa Jeanneret-Perret, ésta se encuentra en La Chaux-de-Fonds, su ciudad natal en Suiza que visitamos durante nuestra ruta Le Corbusier.

La Maison Blanche puede sorprender a quienes conocen las obras más famosas del arquitecto. La casa fue diseñada para sus padres en 1912, y a simple vista poco tiene que ver con la arquitectura moderna que le dio reconocimiento mundial.

La Maison Blanche supuso la ruptura con el ‘Style Sapin’

Le Corbusier colaboró con el arquitecto René Chapallaz en sus primeros proyectos. A pocos metros de la Maison Blanche se pueden ver varias de las casas que diseñaron, las cuales comparten el llamado ‘Style Sapin’ -estilo de los pinos-. Este se caracteriza por ser una variante del Art Nouveau, donde la cuidada ornamentación se inspira en el paisaje local.

La Maison Blanche rompió con este estilo regionalista. El exterior se presenta sin ornamentación, y la planta es mucho más abierta que en los chalés diseñados unos años antes.

La evolución de Le Corbusier tras sus primeros viajes

Le Corbusier emprendió su primer viaje en 1907, y no fue hasta 1911 cuando volvió a La Chaux-de-Fonds. Durante esos años visitó el centro de Europa y la zona del Mediterráneo, lo cual desempeñó un papel decisivo en la evolución de su carrera.

La primera obra en mostrar sus experiencias acumuladas en los primeros viajes fue la Maison Blanche. Su fachada blanca y la cubierta de amianto y cemento evocan los paisajes de Italia y Oriente. Los dormitorios de la primera planta se llenan de luz natural gracias a una franja de ventanas que se dilata horizontalmente. Esto recuerda a las casas de la pradera de Frank Lloyd Wright, cuya obra Le Corbusier había conocido en las revistas alemanas.

Visita a la Maison Blanche

El pequeño jardín de acceso es para mí uno de los lugares más especiales de la casa. Éste alberga una de las primeras promenades architecturales de Le Corbusier, donde genera una experiencia que conduce a la puerta de entrada. Este recorrido se va cubriendo poco a poco, primero por unas pérgolas que recuerdan a las que dibujó en Pompeya y luego por un paseo que lleva hasta el acceso principal.
Si queréis ver otros proyectos donde se emplea la promenade architecturale, os recomiendo los artículos de La Tourette y el IMO.

Le Corbusier vivió en la Maison Blanche hasta que se trasladó a París en 1915. Sus padres vendieron la casa en 1919, y después de pasar por varios propietarios, en 2005 se abrió al público gracias a la ‘Association Maison Blanche’. Sin ninguna duda, ésta es una visita obligada para aquellos que decidáis acercaros a la ciudad natal de este gran arquitecto.

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